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jueves, 24 de julio de 2014

No me atrevo a llamarte poesía.

Eres inevitable, inevitable es el hecho de quererte, quererte es el acto ilocutivo que se hace al pronunciar tu nombre, y tu nombre es la forma más perfecta de representar la belleza, porque no hay apelativo que este a la altura siquiera de tus tobillos.

Me inspiras tanto que a veces pienso en fumarte, inhalarte como inhalo los restos que se quedan en la cama después de que hagamos el amor, para que cuando te vayas, duelas menos.  Eres omnipresente porque te veo en todos lados y aún no te conozco.  Has llenado de color mis manos al juntarlas con las tuyas y éstas han dibujado un arcoiris en tu clítoris. Ha llovido sobre mojado y nos hemos quedado secas, porque el amor no está hecho a prueba de líquidos, como los aviones, por eso prohiben follar en los aeroplanos.

Te he visto llorar, tú que presumías de estoica y después, me he quitado la piel, como quién se desnuda por primera vez, y has visto que me falta el ventrículo derecho, que tengo el hígado hecho polvo y que se me cayeron los lagrimales de tanto llorar. Has visto todos mis miedos y les has dado un beso a cada uno ellos, has contemplado todos los gritos que nunca solté y los hemos dejado escapar chillando juntas, e incluso, has vislumbrado las cicatrices que me empeño en esconder y me has dicho que te mordiese, porque querías que tu primera cicatriz fuese mía. Has vuelto a mirarme y has sonreído porque entre pecho y pecho sólo estabas tú.

miércoles, 9 de julio de 2014

Cuscús es nombre de gato.

Soy una escapista, una cobarde, que cuando todo va bien, sale por patas. Pero me has atado un cascabel al tobillo para que haga ruido cuando me vaya, y me han dado ganas de invitarte a unas cervezas. Las farolas se han puesto en huelga porque las has deslumbrado con tu falda y yo, yo me enamorado mientras bailabas, así, en medio de la calle, arriesgándote a ser atropellada, haciéndome ver que no tienes miedo, pero me seguían temblando las piernas, ahora, por las dos.

En mitad de la noche, te he mandado al chino de turno para que no vieses como metía la guitarra en el fordito, planeando así mi fuga. Pero tú, siempre con tu manía de adelantarte y joderme los planes, estabas ya dentro del coche. He tirado de excusas para intentar zafarme de ti, debe ser que tengo una argumentación de mierda, porque me has dado un beso y me has dicho: "Vámonos a Valencia".  Te he mirado un momento en plena A-3 y me he dado cuenta de que tenías mariposas en el pelo, pero han salido volando cuando has soltado una carcajada inmensa.

Te has quedado dormida, pero yo soñaba contigo, veía tus sueños balanceándose en cada una de tus pestañas. Hemos llegado a la playa, me has subido el ego y no me ha quedado otra que bajarte las bragas. Y el Sol al verte, nos ha dado tregua una hora más, maldiciéndonos así, los primeros bañistas por locas borrachas, pero a mí me daba igual porque me has hecho feliz y sin darme cuenta me has quitado el miedo saliendo por patas cogida de mi mano.

Entonces me he dado cuenta: huir implica quererte.
Y todas las excusas para no hacerlo,
se las bebió el Mar.

viernes, 10 de enero de 2014

Antihistoria

¿Dónde estás? ¿Dónde estás, que no te llegan mis palabras o sigues en el mismo sitio pero ya no tienes oídos para mí? Se te ha caído la sonrisa y yo ya no sé si quieres que te la devuelva, tampoco sabría donde llevártela.

Es curioso… yo que tenía intenciones honestas, de esas de antaño, Joder, sí… de las de los cafés inocentes -que no se cree nadie-, los bailes lentos - donde los dos acaban con un calentón…- y los besos en la tercera cita- esos del final de las pelis de Disney y del comienzo de las porno-.

Ahora que hago yo con mis historias absurdas, mis excusas con tres pies y mis ideas para enamorarte que un psicólogo calificaría de patológicas… 


¿Te las envío también?