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lunes, 1 de febrero de 2016

Ruleta rusa.

Eran dos mujeres a las que no les hacían falta carta de presentación, de esas que seducen con orgullo, y creen hacer invisibles sus heridas si están en ropa interior. Niñatas que pensaban que el amor es un corazón herido a cañonazos al que le da miedo que le saquen a bailar y que prefirió morir ahogado entre mares y océanos de tequila, limón y sal. Artistas desconocidas que buscaban velero para navegar entre rascacielos contando historias que no son de nadie pero que dan cierta tregua para vivir un día más.

Dos electrones perdidos en un mundo hecho para protones, amantes de la física sólo por el puro placer de llevarle la contraria a su naturaleza. Ilustres filosofas que querían conquistar el mundo a golpe de espada con la misma la dulzura que tienen dos sonrisas de corsarias. Solían decir: "Si este mundo no está cuerdo, que más da dos locas más, si es una locura desvestida a la que sólo le quedan tanga y ligas".

Pequeños desastres hechos de mil manías que vivían en medio de una oscuridad infinita. Dos lunas incomprendidas que se perseguían a sí mismas en días de color gris monotonía. Maestras de la melancolía hecha a base de la fragilidad de un reflejo de obsidiana que no les hace justicia. Melodías con distintas notas pero con la misma sintonía, arte del perfecto cataclismo que no busca ser entendido sólo sentido.


Fueron dos líneas que se cruzan, un vértice con forma de bala, cuyo resultado fue una herida de por de vida.

sábado, 16 de mayo de 2015

Títulos orgullosos para batallas perdidas.

Echo de menos hacer de trapecista en tu pelo
y,
hacer puenting por el precipicio de tus ojos
y aterrizar en tu boca,
menuda hostias las caricias de tu boca.
Dentina a base de melancolía,
tristeza que sonríe cuando aprieta
En resumen,
sentimientos caníbales.

Y mientras,
canciones protesta para echar al silencio,
tu risa de gilipollas de fondo
y la mía encima de la tuya.
Sentimientos mezclados con tabaco
olor corporal con sabor a mariguana.
Mi sentido común ahogado en mahou.

Sumario de polvos de verano,
noches sin dormir,
y el compromiso que dan:
los stalkeos mutuos,
las cenas que se convierten en desayunos,
y las verdades llenas de cobardía.
nosotras,
víctimas del karma prospectivo.

Y de postre,
rumbas con tu guitarra,
para lunares melómanos
acompañamiento de arañazos en mi espalda
cosquillas en costillas rotas,
sangre reciclada que sueña con plaquetas nuevas
cristalmina como sinónimo de tu saliva.

Revoluciones abstractas por las paredes de tu habitación.
Guerrillas anticapitalistas contra la lencería fina
polvos con calcetines como analogía de corazas sentimentales,
cuatro orgasmos de mentira edulcorados con poesía
Gemidos que dan un golpe de Estado.
En resumen,
amores libres que quieren ser domados.




miércoles, 25 de marzo de 2015

Puta Feniletilamina.

He visto luciérnagas moradas volando en pleno Enero como si no pasase nada, me han dado ganas de volverme valiente a mi también, hacer como si todo hubiese sido un sueño y tú siguieses durmiendo a mi lado.

Apareciste cuando llevaba mi corona de orgullo, aprendiste a amar mi imperio de ruinas, y quizá por eso mi libertad te eligió a ti para compartir su reino. Ibas por el mundo a la deriva hasta que una madrugada floreciste y los acordes se convirtieron en tus súbditos. Pagaste el precio de mis miedos y ahora mis sueños no dejarán de pronunciar tu nombre. Y por eso de vez en cuando me tomo el derecho de unos celos de los que reniego por un ego que no cabe por mis lagrimales.

Desnudarte significaba disfrutar de todas y cada una de tus curvas incluso las de tus interrogantes.
Idiota de mí buscando el placer en tu vagina cuando tenías orgasmos infinitos en tu sonrisa. Mi melatonina folla casi tan mal como tú y eso me hace echarte un poco menos de menos.

Y sé que jamás encontraré a otro puto huracán que ponga tanto empeño en destruirse la vida para intentar arreglársela al resto. Supongo que cada uno vive como puede y quererte es jugarse la cabeza.  Agua y fuego sólo forman humo y eso fuimos nosotras, una paradoja hecha recuerdos.


¿Y ahora qué cojones hago yo con los Domingos? 




lunes, 15 de septiembre de 2014

Narcisistas idiotas.

Tienes cinco minutos para darme las noches y olvidarnos de las excusas un rato, que somos raras, ya lo sé, corazón, eso no es nada nuevo. Intenté engañar a tu razón pero desistí, entonces preferí empacharte a besos la hipófisis para que te quedases sin hambre o mejor dejarte con un poco para que me busques en la carne de otros huesos y no me encuentres y vuelvas.

Parecías tan diferente, así como nacida en Venus, semiextraterrestre, tres desviaciones típicas de la media, pero entonces me vi reflejada en tus miedos y creo que no hay nada que acojone más que ser capaces de compartir caricias y complejos. Pero lo vestíamos de orgullo por eso no nos les pasa a las tipas duras como nosotras. Yo presumía de grandes dotes dialécticas,  hasta que me miraste a los ojos y se me quedaron los argumentos a la altura de las bragas y no hay razón que pueda competir con eso.

Tensamos la cuerda demasiado rápido y salimos corriendo en extremos opuestos porque yo, me di cuenta de que si pronunciabas tres veces más mi nombre, me iban a rebosar las trancas y tú… porque estabas demasiado a gusto.

Tú valentia te impedía quedarte
mi cobardia, luchar por ti.

miércoles, 30 de julio de 2014

Devorar, acción hedónica.

Nos encontramos de la manera más causal, como quién queda para tomar unas cervezas y tan lógica como quién suma uno más uno y se da cuenta de que no puede contar algo infinito.
Te vi tan particular, con tu personalidad tipo siete que preferí saltarme las vulgaridades, como quién entiende contradicciones, derrama realidades y reduce emociones. Me has vaciado el cargador de comentarios silentes, sonrisas lacerantes e historias que me gustaría vivir, pero no es suficiente, al fin y al cabo la sensibilidad está hecha para valientes.

Envidio todo lo que tus ojos, tan profundos, dudosos de fondo, han conocido, parece que eres tú quien lleva mi nombre y yo solo visto de hipercultismos. Puto mundo racional que no está hecho para locas, que no entiende que los sollozos ajenos son dulces, que en el mar nadan corazones desiertos y que la realidad no es otra cosa que un invento de soñadores escépticos.

Yo quería ser inexistencia, que no muerte, un abismo que nadie se atreviese a cruzar pero me has hecho cambiar de idea, porque no hay argumento más pesado que una sonrisa epicureísta y palabras cuya fonología se compone a base de latidos.
Se me olvidó preguntarte…

¿ Si tu boca emana vida, que emerge de tu corazón?